La caída que se ha dado en la cotización entre nuestro peso y el dólar norteamericano ha causado gran intranquilidad.
La primera vez que el tipo de cambio tocó los 14 pesos por dólar, hace algunas semanas, hizo que muchos tomaran decisiones como congelar sus programas de importación o inclusive generales de compra para ver “que iba a pasar”.
Esta de reacción visceral ha hecho más daño a nuestra economía que los verdaderos efectos de la recesión actual que lentamente empiezan a hacerse evidentes en nuestra economía (y nuestros bolsillos).
En los últimos años hemos tenido un sistema de libre flotación en nuestra moneda, sin intervención de las autoridades monetarias, las fuerzas de la demanda y la oferta del peso y/o las monedas extranjeras son las que determinan el tipo de cambio. Recientemente vimos al Banco de México interviniendo, vendiendo dólares de las reservas para atenuar saltos violentos en la cotización del peso (volatilidad).
Demanda y oferta determinan el tipo de cambio. Cuando nuestras exportaciones se incrementan nuestros clientes extranjeros compran más pesos para pagar. Los inversionistas extranjeros envían divisas que se convierten en pesos cuando realizan sus inversiones. Si el precio de nuestras exportaciones principales (petróleo, plata, etc.) aumenta esto fortalece al peso. Las divisas que gastan los turistas que vienen a nuestro país fortalecen la cotización del peso. Las remesas de dinero que envían desde los Estados Unidos nuestros paisanos emigrados también contribuyen a incrementar el precio de nuestra divisa.
Hemos visto en meses recientes como se han debilitado sensiblemente estos flujos de efectivo de ahí la devaluación.
Para ver el verdadero efecto en tu bolsillo a corto y mediano plazo la devaluación del peso hay que determinar si algún rubro de tu consumo está denominado en moneda extranjera. Claramente tus planeadas vacaciones al extranjero sufren un encarecimiento al ritmo de la devaluación. Si vas a comprar un auto extranjero su precio dependerá de cuando fue traído (o pagado) ya que puede haber estado por varios meses en exhibición. Si un refrigerador contiene 15% de su valor en piezas importadas en esta proporción se verá afectado su precio.
Recordemos que el costo de producción es sólo uno de los elementos que va a determinar el precio al cual te ofrecen un producto.
Es imposible determinar con exactitud los incrementos en precios causados por la devaluación, lo que si podemos decir es que el periodo de relativa estabilidad que vivimos desde los últimos años de la presidencia de Zedillo llegaron a su fin. Sobrevivimos períodos de inestabilidad mucho más fuerte… sobreviviremos este.

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RICARDO G. MAYER
ASESOR FINANCIERO
rgmayer@terra.com.mx

Creo que podemos reponernos y no hay que caer en pánico, al contrario invertir en nuestro país.
No me había puesto a pensar en la aportación que hacemos con nuestro trabajo y hábitos de consumo. Muy buen posteo.